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domingo, 30 de octubre de 2011

La Cuadra de Xuacón - Gijón

O de como han influido en nuestra rutina de ocio y fin de semana los nuevos horarios que la liga de fútbol nos ha traído esta temporada. Tras uno de esos choques de domingo al mediodía no hay mejor manera de compartir un post partido que sentados en torno a una buena pitanza. Por cercanía con el municipal gijónes nuestra primera y única opción era el conocido Asador La Bolera aunque resultaba previsible que reservar mesa para comer después del fútbol sería cuando menos imposible como así sucedió. Tiempo de plan B.

Calle Rufo Rendueles 21 Xixón
Teléfono: 985 33 20 67

Por uno de esos consejos que no siempre salen bien acabamos en la Cuadra de Xuacón, mesón típico situado en el muro de San Lorenzo, de limitado aforo y rústica decoración. La carta no es muy grande, y mientras la revisábamos el anfitrión hizo acto de presencia para sugerirnos las ensaladas y el chuletón de ternera. Decidimos pedir algún entrante y carne para compartir. Cotejando nuestro criterio con el del propietario nos volvió a recomendar las ensaladas porque las tenían todas y estaban "buenísimas" así como el entrecot porque se sirve ya troceado y es ideal para compartir. Si nos llega a sugerir una vez mas las ensaladas creo que la hubiéramos pedido aunque a nadie le apeteciera lo mas mínimo.

Cuando vino a tomarnos la comanda nos decidimos por la tabla de embutidos asturianos, pero no lo estimó oportuno y nos hizo saber que mejor pidiéramos los ibéricos. Vista la tozudez del sujeto la cambiamos sin mayor discusión, a lo que sumamos dos chuletones y dos cachopos para compartir entre cinco personas. En este punto Don Joaquín hizo un alarde machista de bastante mal gusto que preferimos obviar por respeto a la agraviada que nos acompañaba. A continuación vino el episodio surrealista con las bebidas, un comensal le dijo que ibamos a tomar vino a lo que respondió si preferíamos Rioja o Ribera, pasando por encima de la disyuntiva se le pidió la carta de vinos, regalándonos un literal "la carta soy yo" y recordando que la elección se limitaba a Rioja o Ribera, sin mas, y esto en un local que tiene un toldo enorme con una inscripción bien visible de Vinotería. También pedimos agua, que sirvió en unos botellines de tamaño ridículo y de procedencia no regional.


La tabla de embutidos presentaba aceptable calidad y buen tamaño para un grupito. El cachopo no lo probé, me limité a la chuleta (nótese que en este rato se le ha dado tres denominaciones diferentes y que no me he inventado) que resultó un fiasco, aunque a alguno de los presentes no le decepcionó tanto. La carne está precortada antes del cocinado de una forma totalmente ilógica que no había visto antes, no tenía un gramo de grasa y estaba muy pasada de punto. Me mosquea sobre manera el hecho de que en ningún momento nos preguntara como la queríamos y que si lo hiciera en otras mesas, a partir de aquí y usando la lógica es muy sencillo llegar a la hipótesis que me acecha y que no creo necesario explicar.

Debajo del chuletón, entrecot, chuleta o lo que diantres fuera aquella pieza venían unas patatas que prometían por su tamaño pero que decepcionaron por estar poco hechas en el interior y demasiado blandas en su parte externa debido a los jugos de la carne. En este blog podéis ver una imagen del compendio así como otro punto de vista sobre este negocio.

No todo iba a ser negativo, los postres -tarta selva negra, milhojas y flan- rayaron a buena altura por calidad y tamaño. Los bollitos de pan también me sorprendieron gratamente, y la camarera que nos sirvió nos absequió con un trato alegre y amable. Sumando los cafetitos salimos a 28 Euros por cabeza. Si queréis leer otras opiniones mucho mas agradables y subjetivas sobre el establecimiento y su propietario podéis revisar, además de la ya mencionada, las reseñas de nuestro diario local por medio de una voz mucho mas autorizada en esto de la gastronomía que un servidor como es Luis Antonio Alías... (guiño, guiño)


Si tenéis complejo de inferioridad, os gusta el temple socarrón, el humor retrógrado y que os digan lo que tenéis que comer o beber, este es vuestro restaurante. Buen provecho!

sábado, 21 de mayo de 2011

Lovebook - Simona Sparaco

En la sección de novedades encontré casi sin querer esta novela italiana a la que decidí dar una oportunidad por aquello de oxigenar las neuronas variando el registro con un texto desenfadado y conceder un respiro a la mente entre tanta tensión y casquería que habitualmente colman de satisfacción mis ratos de lectura.


Solidea es una joven romántica, soñadora y un tanto idealista que atraviesa una crisis sentimental tras haber sido abandonada por su novio de toda la vida... típico, verdad? ese es el adjetivo que define esta novela de principio a fin, personajes, situaciones, desarrollo... todo en ella es facilón y previsible, el texto bien podría haberse escrito hace 100 años si no fuera por la inclusión del elemento virtual tan de moda en nuestros días. 


El amor en los tiempos de Facebook prometía mucho más de lo que ofrece, y la sugestiva presencia de la red social no va más allá de ser el hilo conductor en las desventuras de Solidea, cuando este aspecto podría haber dado mucho más juego a la autora en la medida de como esta herramienta y similares han afectado en nuestra conducta social, relaciones, hábitos, privacidad...

Lovebook es sobre todo un pasarratos sin pretensiones, una ópera prima inocua e insípida de narrativa no especialmente brillante destinada a un público muy especifico en el que creo que no acabo de encajar, pero si eres mujer tirando a jovencita y como a nuestra cenicienta cibernética te chiflan las comedias superñoñas románticas, la ciudad del amor y los chicos guapetones quizás encuentres algún tipo de encanto especial a esta novela. Si además has pasado por alguna vivencia similar es probable que te sientas identificada con la protagonista en muchos pasajes de su historia. En este rincón recomendado se afronta el análisis desde otro punto de vista más objetivo pero con similares conclusiones.

Me siento especialmente generoso. 4/10


viernes, 6 de mayo de 2011

Realidad Aumentada - Bruno Nievas

Bruno Nievas es uno de los personajes de moda en los últimos meses, no ha habido periódico, noticiario, magazine o rincón virtual más allá de los meramente literarios que no haya dedicado un trocito de su espacio al fenómeno Realidad Aumentada. Este médico de profesión, harto de un largo peregrinaje editorial y vacío de éxito, decidió un buen día ofrecer gratuitamente la descarga de su mencionada novela en la web oficial. A partir de ahí y gracias a su perseverancia e implicación y favorecido por un caldo de cultivo más que apropiado en tiempos de agrio debate en torno a la Ley Sinde y la mal llamada piratería, su repercusión fue aumentando como esa bola de nieve que desciende imparable por la ladera de una colina, cada vez más rápida, cada vez más grande.

Estuve al tanto de estos aconteceres desde un primer momento, elogiando para mis adentros la iniciativa y admirando desde la distancia la valentía de este señor, y digo desde la distancia porque no le di mayor trascendencia a la obra en si ya que la cola de libros pendientes suele ser larga y únicamente me salto el orden cuando aparece algún ejemplar por el que esté esperando en la biblioteca o bien algo excepcional que venga con buenas referencias en mis círculos habituales, no siendo este ninguno de los casos.

Hasta que se produjo una alineación planetaria y en mis manos cayó ese maravilloso aparato llamado Kindle, y mientras daba mis primeros pasos decidí que uno de los archivos con los que debía estrenarlo sin duda tenía que ser Realidad Aumentada. Cuando me dispongo a su descarga aprovecho la situación y sigo unos cuantos enlaces para comprobar su aceptación. No doy crédito a lo que leo, un torrente de opiniones y críticas que harían sonrojarse al mismísimo Stephen King, lectores que lo han ventilado de un tirón pasando la noche en vela enganchados al libro, jóvenes que se han iniciado en el  mundo literario con la obra, adultos que se confiesan atrapados por la trama y que ya esperan la secuela, adolescentes que se han dejado los ojos devorándola en la pantalla del ordenador, del móvil o de la consola y han quedado fascinados, incluso advierto alguna comparación del autor con vacas sagradas tales como Michael Crichton o Dan Brawn sin ir más lejos...


Como he podido pasar de largo ante semejante maravilla, qué he hecho durante todo este tiempo? automáticamente Realidad Aumentada pasa a tener prioridad absoluta y es mi lectura inmediata. No tengo muy claro en que género ubicar la novela, thriller fantástico, ciencia ficción, drama tecnológico... vaya por delante que de ninguno de ellos soy especial seguidor, sumen las altas expectativas que las referencias anteriores habían creado en mi subconsciente, y entonces puede empezar a entenderse la tremenda decepción que supuso su lectura. Siento no ser lo diplomático que debiera, pero a fin de cuentas este es mi rincón y creo que puedo expresarme sin tapujos, la novela digital tiene dos virtudes fundamentales, una ya mencionada que es era su inexistente precio y otra que es su irreprochable factura, debida en gran parte al generoso feedback que el autor mantiene con los lectores y la flexibilidad del formato que permite su continua edición.

Quisiera ampliar esta lista pero no puedo por más que me esfuerce, el texto adolece de no pocos defectos imperdonables, el vocabulario en general pasa por ser un tanto limitado, hay palabras y expresiones que se repiten una y otra vez -las incansables lágrimas de la protagonista, los habituales y vulgares mejor del mundo-, los personajes son horrendamente planos, la descriptiva de caracteres, pensamientos o situaciones están dotados de nula profundidad, y lo que chirría por encima de todo es ese continuo énfasis gratuito y absolutamente innecesario que se hace notar en  todas y cada una las apariciones -que son excesivas- de los productos de Steve Jobs, propio de cualquier fanboy geek quinceañero, en ningún caso de una novela que pretenda ser medianamente seria. Sin miedo a exagerar puedo afirmar que el famoso teléfono de la manzanita posee más notoriedad que la mayoría de los protagonistas.

No estamos ante un nuevo caso Kennedy Toole, dada la calidad del texto resulta más que comprensible que las editoriales rechazaran a Nievas una y otra vez suponiendo además que la versión que podemos leer hoy ha de tener considerables mejoras sobre el manuscrito presentado por el autor en su periplo inicial. No soy un lector iniciado en el género, pero considero que la linea que separa lo ficticio de lo absurdo es extremadamente delgada y ojala tuviera claro que Nievas y su Realidad Aumentada se encuentran en el lado que el autor desearía. Puedo entender que debido a las circunstancias en las que la obra se ha dado a conocer el global de los comentarios resulte un tanto generoso pero de ahí a aceptar según que críticas media un abismo, y ninguna expresión vestiría mejor esta situación que el propio titulo de la novela. Nos encontramos pues ante un extraordinario fenómeno de marketing social que no hace sino reflejar el tremendo poder que la comunidad virtual tiene en la actualidad.

Estos días se ha hecho público que la novela va a ser finalmente publicada por Hermida Editores y que Nievas revisará por completo el texto tratando de corregir los fallos que se le han reportado. Tiene margen de mejora, veremos como evoluciona la historia y que volumen de ventas puede alcanzar, tras formalizar el acuerdo ya ha sido retirada de la web cualquier posibilidad de descarga, esperemos que el autor no tenga que retractarse posteriormente de sus propias opiniones respecto al precio de los libros, las ganancias de los escritores y aquel altruismo tan conmovedor.


Si me lo permiten prefiero aplazar la calificación numérica de la novela hasta su edición final por motivos obvios. En cualquier caso mis felicitaciones para Bruno Nievas por su iniciativa pionera que espero tenga continuidad ya no solo por parte de escritores noveles sino que otros consagrados se planteen la difusión gratuita o a bajo coste de sus obras como ya ha ocurrido varias veces en la paralela industria discográfica.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Zonas Húmedas - Charlotte Roche 2009

Este es uno de esos episodios en los que el marketing se la cuela al iluso cliente cegado por la buena voluntad. Buscando algo con qué sorprender a la parienta esperé estoicamente hasta el mismo día de lanzamiento para ir del todo convencido a comprarlo, primera edición y además de Anagrama, como a ella le gustan, iba a quedar como el rey del mambo por el módico precio de 16 Euros y un par de paseos a la Casa Del Libro. La novela, en gran parte autobiográfica, no podía venir mejor avalada, más de un millón de ejemplares vendidos en Alemania, los halagos llovían y las críticas especializadas no podían ser más esperanzadoras, a saber:

«Charlotte Roche ha realizado una hazaña verbal casi imposible de lograr. Nos reconcilia con lo vergonzante que envuelve el principio de toda seducción. Con su ejercicio en la cuerda floja consigue indultar al grotesco cuerpo, redimiendo así al erotismo de su subyugación ante la imagen perfecta» (Ingeborg Harms, Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung).

«Una incursión en los últimos tabúes de nuestra época. Una obra audaz, sincera, inteligente, incluso comprometida, que es, para algunos, símbolo de un nuevo feminismo» (Elsa Vigoureux, Nouvel Observateur).

«Tragicómico y tierno, Zonas húmedas tiene la fuerza de una escritura perfecta, cristalina, en absoluto interesada en la provocación, pues arrasa con los tabúes sobre el sexo» (Stefano Jorio, Liberazione).

«El libro más impactante que se haya escrito jamás sobre el cuerpo de la mujer» (Ed Caesar, The Sunday Times).

«Explícita, a menudo escabrosa, pero también sorprendentemente lograda novela, que evoca la voz de Salinger en El guardián en el centeno, la perversión de Ballard en Crash y el ideario feminista de Germaine Greer en La mujer eunuco» (P. Oltermann, Granta).


Como apenas encontré un par de comentarios negativos, no les quise hacer mucho caso, pensando en que se trataba de los típicos meapilas retrógrados que se escandalizan cuando leen la palabra pilila. Así que me quedé omnubilado ante semejante nube de virtudes, imposible resistirse, quién lee esto y no piensa que ha encontrado poco menos que la piedra filosofal: erotismo, fantasía, seducción, fetichismo, ternura, feminismo recalcitrante y por encima de todo, provocación, polémica, transgresión de la buena finamente hilada con aguja de plata...

Días después de la entrega la agasajada me adelanta que no es lo que esperaba, y que me lo presta a fondo perdido para que lo compruebe, pero me sigo resistiendo a creermelo, porque oiga, soy un tipo de mente abierta y no me escandalizo tan fácil. Hasta que me doy de bruces con la realidad, después de leer el primer capítulo uno espera que apenas sea una introducción, y que la trama gire en cualquier momento hacia unos derroteros más dignos. O que en el peor de los casos será un cúmulo de pornografía gratuita cuando menos entretenida. Nada. No hay lugar para la esperanza, solo para la frustración, tanto del lector como de la protagonista, siendo esta el denominador común durante toda la obra en la continuidad de experiencias varias propias de una mente trastornada, carentes de cualquier tipo de interés.


Entiendo que a las personas más sensibles les pueda parecer escatologicamente asqueroso, pero no es mi caso, simplemente me parece anodino, vacío y vulgar. Apenas un puñado de momentos en los que la lectura me permite esbozar una sonrisa de complicidad, pero eso es todo. Lo que pretende ser un ejercicio de originalidad como derroche de imaginación se queda en el intento, y quien sea capaz de afirmar que este relato goza de cualquier tipo de calidad literaria pocas páginas ha pasado en su vida más allá del Interviú. Desconozco el calado mediatico que pueda tener Charlotte Roche en el país teutón, pero no se me ocurre otra razón para explicar el revuelo que ha montado tan poquita cosa y mucho menos el éxito logrado.

5/10


Ni revoluciona, ni sorprende, ni agrada, no pasa del mero entretenimiento, y por momentos ni eso.

martes, 3 de noviembre de 2009

Menú Turista en Bar Restaurante Casa Serafín - Lago (Allande)

Cuando busco referencias sobre los distintos establecimientos tiendo a fijarme sobremanera en las críticas negativas, las considero más reveladoras, porque el halago es relativamente fácil, y tampoco conoce uno las preferencias y/o experiencias anteriores del firmante. Así que a menudo me resulta más sencillo descartar un establecimiento por un comentario de desagrado que decidirme por otro con una docena de clientes satisfechos que vaya Ud a saber qué mundos conocen más allá del McDonald's...

A lo que voy, hace ahora un par de años estuvimos disfrutando de un descanso en los alrededores de Allande, visitando magníficos parajes naturales y disfrutando de templos culturales y gastronómicos que todos conocemos. Uno de los días nos alojamos en la magnifica Casa Corral, en el remoto Monón, siendo tratados de forma inmejorable por sus anfitriones, Laura y Elias, ya hablaré de ellos cuando me ponga con las casas rurales porque bien se merecen una entrada.

El caso es que hablando con Elías sobre los planes para esos días y habiéndole comentado nuestro itinerario hacia el bello pueblo de San Emiliano nos recomendó un camino alternativo a prueba de sensibles a carreteras estrechas, alturas y barrancos (también denominados precipicios) que a mi partenaire le vino de perlas, y aprovechando, le preguntamos por algún sitio donde parar a comer. No recuerdo muy bien la otra opción, pero la que encontramos fue la de aquel chigre a pie carretera en el pueblo de Lago, y como no conocíamos muy bien los alrededores no nos lo pensamos mucho ya que en el aparcamiento había unos cuantos coches, furgonetas y camiones, habitual seña de buen y asequible yantar. Dichosa la hora!

Pasaban un poquito de las 15:00. Cuando entramos aún quedaba algún obrero comiendo, el negocio parecía familiar y a riesgo de equivocarme, en aquel momento atendían tres mujeres de distintas generaciones que bien podrían ser madre, hija y abuela. Como no había ninguna indicación, cartel o similar preguntamos para comer el menú del día y la chica joven detrás de la barra no sabía o hizo como que no sabía, así que fue a preguntar a su superior directo, presuntamente su madre, que observándonos desde la distancia puso muy mala cara negando con la cabeza y de brazos cruzados, diciendole a regañadientes el procedimiento a seguir. Vuelve hacia nosotros y nos canta las opciones, nada del otro mundo. Comimos un plato de embutido normalito de primero para ambos, de segundo un filete con patatas por un lado y un par de huevos con jamón por el otro, todo bastante frío, nada digno de mención, con dos yogures Danone de postre y agua para beber, no tomamos ni café. Nos cobraron 15 euros por barba en semejantes circunstancias sin ponerse ni colorados, día laborable, menú de obrero, paraje recóndito y garito de carretera secundaria mediante, y nos marchamos con la segura impresión de que nos habían visto miserablemente la cara de turista pardillo sableado que tanto gustan en según qué negocios.


Fallo nuestro no preguntar primero el precio y pagar después de comer, pero me quedé con las ganas de pedir el libro de reclamaciones o preguntar a algún obrero que habían comido o cuanto habían pagado y liarla parda. No voy a emitir más juicios sobre este establecimiento porque creo que sobrarían, lo relatado retrata perfectamente a quien lo regenta, personajes así son los que están de más en la hostelería asturiana. En su día envié una queja formal al Ayuntamiento de Allande a través de su web sugiriendo que retiraran el enlace en la lista de restaurantes indicados, pero dos años después sigo esperando respuesta, ahi siguen.


Que les vaya bien.


PD I: Créditos de las imágenes para el autor de las mismas.
PD II: Antonio, no me olvido de que te debo una entrada, el tiempo de cocción se ha alargado un poquito.