sábado, 30 de enero de 2010

Casa Dulce - Gijón

Para alguien como este aficionado a la buena mesa, que he crecido rodeado de imponentes señoras (de esas que están tan de moda ahora en las redes sociales) al mando de enormes y humeantes cazuelas de cobre, abrasándose las manos mientras dan precisos cortes a los tentáculos, se hace difícil concebir una forma de preparación del pulpo distinta a la clásica "a feira", con su buen pimentón, el puñado de sal gorda, ese aceite tan verde y espeso flotando en el desgastado plato de madera, y además, mi anhelado pan gallego. Levantarse antes de las 5 de la mañana, cuando venía el camión a cargar el ternerito, y arrancar camino del recinto a descargarlo, ponerle guapo y esperar a que llegara una buena oferta sin necesidad de regateo excesivo. Aguardar a que el tratante comprara todo lo que necesitaba y llevarle la res a su camión en busca del dinerín. Si la jornada había ido bien, a eso del mediodía no había mejor manera de celebrarlo que con una buenas raciones de callos con garbanzos y pulpo a feira regadas con una refrescante jarra de gaseosa pintada con un chorrete de Estrella Galicia antes de regresar a casa.



Imborrables recuerdos de infancia que pasan a tu cerebro como realidad única admisible. La máxima licencia que podría permitir son la inclusión de unos buenos cachelos como acompañamiento, o haciendo la vista gorda si la economía aprieta, esa variante pobre de cefalópodo cabezón que hace de protagonista a modo de primer plato con verduras y patatas, en el que aporta poco sabor, dudosa textura y testimonial presencia.

Hasta que llega la era de la información y empiezas a salir de tu ignorancia cuando acechan rumores acerca de un maravilloso guiso de pulpo que sirven en las proximidades del puerto gijonés, a los que en un principio era reacio pero que poco a poco van tomando forma de obsesión. Una anónima casa de comidas plagada de obreros y trabajadores del hospital que cierra los fines de semana, el mes de Agosto completo, sirve pedidos para llevar y maneja interminables listas de espera suena a leyenda urbana en pleno 2010.


Restaurante Casa Dulce
Avenida Eduardo Castro 143
Gijón C.P. 33290
Teléfono : 985321042


Aunque Tony tiene una excelente entrada sobre este magnífico rincón considero cuando menos necesario recompensar de alguna manera tan gratificante experiencia dedicando unas líneas a nuestro paso por Casa Dulce. Tras varios intentos de expedición fallidos un buen día se nos presenta la oportunidad de acercarnos, y pese a ser viernes, no hay ninguna dificultad en reservar el día anterior una mesa para cuatro comensales, y si hubiéramos sido el doble, tampoco. Quiero pensar que esas lista de espera más propias del hospital que del restaurante se ciñen solo a las cenas del viernes o a la rumorología popular. La propia Dulce Rodríguez es quien amablemente responde al teléfono, preguntando cuantas raciones quieres y a que hora deseas que esté preparado.

A las 14.30 de un viernes el menú del día es el protagonista, con varias opciones de lo más apetitoso y precio popular que habrá que probar en otra ocasión. Se nos habilita una mesa que pasa por ser la única comida a la carta de ese mediodía. Habíamos pedido dos raciones de pulpo amariscado para dos parejas y decidimos pedir un par de entradas, las obligatorias croquetas de jamón y una tapa de cecina. Con cara de circunstancias sale Dulce de la cocina para disculparse y decirnos que acaba de abrir la cecina y le ha salido con exceso de grasa, por lo que prefiere no servirla y devolverla al proveedor, así que nos decantamos por el jamón serrano que según ella es de fiar, del que nos sirven una buena cantidad. Las croquetas son sobresalientes, perfectamente fritas, cremosas y de increible sabor, de las que gustarían a Antonio y resto de legión croquetera.

Mientras rifábamos la ultima loncha de jamón una humeante cazuela asomaba por el horizonte, y en este caso una imagen vale más que mil palabras.



Aquí es donde el abajo firmante se queda sin argumentos. Presencia envidiable, sabores intensos, texturas inmejorables y cariño, mucho cariño. Esto no es la típica sopa de marisco que se hace con los ingredientes que han ido sobrando de la cena en la noche anterior. Cada elemento del conjunto está perfectamente integrado, el pulpo es de buen calibre, del que cuesta encontrar en la pescadería, tierno y sabroso, vale la pena recrearse en cada cucharada que te metes entre pecho y espalda. Dada buena cuenta a duras penas del guisote patatero, nos sorprendemos atacando las cáscaras que quedaban en la cazuela, y ahí nos percatamos de que el profundo sabor de la cazuela estaba mas que justificado en un acompañamiento de calidad a la altura, con perfectos punto de cocción, ya sean el centollo, las almejas, andaricas o langostinos. Pese a las ganas aun quedaron un buen par de andaricas en la cazuela que insistieron en prepararnos para llevarnos a casa y que finalmente declinamos.

En esos momentos que sientes la necesidad imperiosa de un sofá, cama o similar y vegetar en una interminable siesta la camarera nos ofrece los postres, y aunque el estómago se negaba rotundamente a recibir vianda alguna, el corazón palpitaba cada vez más fuerte ante poéticos y entrañables vocablos saliendo por la boca de la camarera... y la gula acaba pudiendo, flan casero con nata y arroz con leche para los caballeros y requesón con miel para compartir las señoras que apenas hincaron un par de cucharadas. Todos excelentes. Mi flan, a la izquierda, inenarrable.



Y esto fue todo junto con una botella de Albariño que mis acompañantes calificaron como buena y otra de agua para un servidor, un par de cafés y un chupito que suman 120 Euros o lo que es lo mismo 30 Euros por cabeza que me parece un precio acorde a una experiencia gastronómica y sensorial de primera categoría que pasa por méritos propios a ser la primera opción de este bloguero cuando de salir a comer en Gijón se trate. Detalles como la mantelería de papel, el plato único, la avería de la estufa o demás nimiedades pasan por completo a un segundo plano cuando uno no puede estar más satisfecho con la comida y el trato recibido.

Ninguna de las cuatro afortunadas bocas fue capaz de probar bocado hasta el día siguiente.

domingo, 29 de noviembre de 2009

47 Festival Internacional de Cine de Gijón - Crónica


Y esta fue nuestra desafortunada selección de proyecciones durante el recién finalizado festival. Lo peor es que cualquier otra quiniela no hubiera sido superior a esta. Resignación...


Les Beaux Gosses, Riad Sattouf 2009


Comedia adolescente con la típica carga de jovenes hormonados que no cae en los típicos y previsibles gags americanos sino que trata de ir un poquito más allá con los personajes y su entorno, su personalidad, inquietudes, miedos e inseguridades. Fresca y entretenida, sin mayores pretensiones, para pasar un buen rato. Pongo en duda si es un fiel reflejo de la adolescencia actual, en ese sentido creo que retrata mejor el mundo adulto y que en lo juvenil echa un poco la mirada atrás. Buenas actuaciones en general.

6.5/10



Contra la Pared, Faith Akin 2004


De lo poco salvable en esta edición sería sin duda el ciclo dedicado a este director y claro está la cinta que le dió fama internacional. Es una película oscura, dramática y fatalista, bastante dura y de complicada digestión, desagradable por momentos, pero objetivamente cruda y real. Todo lo que presenta lo hace de una forma homesta, adecuada y bien filmada: la inmigración, la supervivencia, la familia, la busqueda de la felicidad, el amor, el rol social o la religión. Buen guión, buena banda sonora y excelentes interpretaciones por parte de los protagonistas bella y bestia. De gran impacto visual y mental. Quizás el final se alargó innecesariamente.

7.5/10



Welcome, Philippe Lioret 2009


Retrato dramático con trazas románticas sobre la emigracion actual vista desde un unico punto focal, el del emigrante. Bien dirigida y de aceptables actuaciones la cinta sin embargo no acaba de llenar al espectador al verse recargada de subjetividad y topicos fáciles. La banda sonora abusa por momentos de efectos dramáticos que llegan a ser un poco pesados. Sobrevalorada e increiblemente premiada como mejor largometraje por el jurado joven y mejor guión (En fin...)

6/10



Al Otro Lado, Faith Akin 2007


No tengo muy claro como describir esta pelicula. Es distinta a cualquier otra que haya podido ver, no encuentro similitudes. Tiene un tiempo de narración demasiado lento para mi gusto si bien visualmente es intachable incluso de gran belleza por momentos, las interpretaciones son buenas (especialmente Hanna Schygulla) pero sin embargo parece que le falta algo de carácter y fondo, no me acaba de llenar, hay momentos muy poco creibles y algún que otro tópico que tampoco ayudan. No es el tipo de cine que me llena, lo siento.

6/10



Fish Tank, Andrea Arnold 2009



Drama adolescente bien planteado en principio pero que debía haber dado más de si. El triangulo amoroso que se crea entre los protagonistas está claramente desaprovechado y la trama se acaba diluyendo por momentos alargando innecesariamente el metraje final. Los personajes, el entorno, los planos, todo en la cinta rezuma un tufillo a Ken Loach que hace inevitable las comparaciones y eso es mucho comparar. El uso de una banda sonora rapera exageradamente violenta y machista es acertado tanto como hilo narrativo como crítica misma a este estilo, pero se hace demasiado sórdida y pesada por momentos. Buenas actuaciones y logrados personajes en general, muy buenas en el caso de las hermanas. Sobrevalorada

6/10




Ninja Assassin, James McTeigue 2009


Premiere europea de esta cinta de acción pura y dura, palomitera a más no poder, muy en la linea argumental de nuestro querido festival. Con los antecedentes que presumía, producida por los hermanos Wachowski, dirigida por McTeigue, de V for Vendetta, y escrita por el guionista de El Intercambio, uno esperaba mucho más. Los momentos de acción son una autentica explosión de hemoglobina, el ritmo narrativo resulta trepidante y las coreografias marciales están muy bien realizadas, pero la película peca de un guión totalmente vacío y el uso del pseudo inglés por parte de los ninjas, en el Himalaya a 8.000 metros de altura y aislados del resto del mundo, resulta cuando menos ridículo. El protagonista, la estrella de pop coreana Jeong Ji-hoon (aka Rain), viene siendo de lo mejor de la cinta, y sin duda hará las delicias del público femenino compensando el exceso de casquería que presenta el metraje.

6.5/10



The Last Days of Emma Blank, Alex van Warmerdam 2009


A menudo la delgada línea que separa lo surrealista de lo absurdo acaba convirtiendose en invisible, y un poco de esto es lo que le ha pasado al director, actor, guionista, productor, realizador y compositor Alex van Warmerdam. Indescriptible donde las haya y dificilmente digerible, en principio uno parece encontrarse ante la tipica comedia negra familiar con tendencia al surrealismo pero a medida que avanza el metraje se va convirtiendo en una pesadilla terrorifica. El tema principal no es la degeneración familiar si no la degeneración humana en todos sus aspectos, motivada principalmente por la maldad y la avaricia. Esporádicas pinceladas bizarras la salvan de la etiqueta de infumable.

4/10





Proximamente la contracrónica. Permanezcan atentos!

sábado, 28 de noviembre de 2009

La Bola de Cristal

Al César lo que es del César, e igual que le pegamos mil palos (por otra parte merecidos) a nuestra televisión pública, hay que felicitarse cuando las cosas se hacen bien.

Con motivo del 25 aniversario de nuestro querido programa infantil, RTVE ha recuperado gran parte del material disponible y lo ha compartido con nosotros en un magnífico especial.




Que lo disfruten al menos tanto como yo.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Zonas Húmedas - Charlotte Roche 2009

Este es uno de esos episodios en los que el marketing se la cuela al iluso cliente cegado por la buena voluntad. Buscando algo con qué sorprender a la parienta esperé estoicamente hasta el mismo día de lanzamiento para ir del todo convencido a comprarlo, primera edición y además de Anagrama, como a ella le gustan, iba a quedar como el rey del mambo por el módico precio de 16 Euros y un par de paseos a la Casa Del Libro. La novela, en gran parte autobiográfica, no podía venir mejor avalada, más de un millón de ejemplares vendidos en Alemania, los halagos llovían y las críticas especializadas no podían ser más esperanzadoras, a saber:

«Charlotte Roche ha realizado una hazaña verbal casi imposible de lograr. Nos reconcilia con lo vergonzante que envuelve el principio de toda seducción. Con su ejercicio en la cuerda floja consigue indultar al grotesco cuerpo, redimiendo así al erotismo de su subyugación ante la imagen perfecta» (Ingeborg Harms, Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung).

«Una incursión en los últimos tabúes de nuestra época. Una obra audaz, sincera, inteligente, incluso comprometida, que es, para algunos, símbolo de un nuevo feminismo» (Elsa Vigoureux, Nouvel Observateur).

«Tragicómico y tierno, Zonas húmedas tiene la fuerza de una escritura perfecta, cristalina, en absoluto interesada en la provocación, pues arrasa con los tabúes sobre el sexo» (Stefano Jorio, Liberazione).

«El libro más impactante que se haya escrito jamás sobre el cuerpo de la mujer» (Ed Caesar, The Sunday Times).

«Explícita, a menudo escabrosa, pero también sorprendentemente lograda novela, que evoca la voz de Salinger en El guardián en el centeno, la perversión de Ballard en Crash y el ideario feminista de Germaine Greer en La mujer eunuco» (P. Oltermann, Granta).


Como apenas encontré un par de comentarios negativos, no les quise hacer mucho caso, pensando en que se trataba de los típicos meapilas retrógrados que se escandalizan cuando leen la palabra pilila. Así que me quedé omnubilado ante semejante nube de virtudes, imposible resistirse, quién lee esto y no piensa que ha encontrado poco menos que la piedra filosofal: erotismo, fantasía, seducción, fetichismo, ternura, feminismo recalcitrante y por encima de todo, provocación, polémica, transgresión de la buena finamente hilada con aguja de plata...

Días después de la entrega la agasajada me adelanta que no es lo que esperaba, y que me lo presta a fondo perdido para que lo compruebe, pero me sigo resistiendo a creermelo, porque oiga, soy un tipo de mente abierta y no me escandalizo tan fácil. Hasta que me doy de bruces con la realidad, después de leer el primer capítulo uno espera que apenas sea una introducción, y que la trama gire en cualquier momento hacia unos derroteros más dignos. O que en el peor de los casos será un cúmulo de pornografía gratuita cuando menos entretenida. Nada. No hay lugar para la esperanza, solo para la frustración, tanto del lector como de la protagonista, siendo esta el denominador común durante toda la obra en la continuidad de experiencias varias propias de una mente trastornada, carentes de cualquier tipo de interés.


Entiendo que a las personas más sensibles les pueda parecer escatologicamente asqueroso, pero no es mi caso, simplemente me parece anodino, vacío y vulgar. Apenas un puñado de momentos en los que la lectura me permite esbozar una sonrisa de complicidad, pero eso es todo. Lo que pretende ser un ejercicio de originalidad como derroche de imaginación se queda en el intento, y quien sea capaz de afirmar que este relato goza de cualquier tipo de calidad literaria pocas páginas ha pasado en su vida más allá del Interviú. Desconozco el calado mediatico que pueda tener Charlotte Roche en el país teutón, pero no se me ocurre otra razón para explicar el revuelo que ha montado tan poquita cosa y mucho menos el éxito logrado.

5/10


Ni revoluciona, ni sorprende, ni agrada, no pasa del mero entretenimiento, y por momentos ni eso.

martes, 3 de noviembre de 2009

Menú Turista en Bar Restaurante Casa Serafín - Lago (Allande)

Cuando busco referencias sobre los distintos establecimientos tiendo a fijarme sobremanera en las críticas negativas, las considero más reveladoras, porque el halago es relativamente fácil, y tampoco conoce uno las preferencias y/o experiencias anteriores del firmante. Así que a menudo me resulta más sencillo descartar un establecimiento por un comentario de desagrado que decidirme por otro con una docena de clientes satisfechos que vaya Ud a saber qué mundos conocen más allá del McDonald's...

A lo que voy, hace ahora un par de años estuvimos disfrutando de un descanso en los alrededores de Allande, visitando magníficos parajes naturales y disfrutando de templos culturales y gastronómicos que todos conocemos. Uno de los días nos alojamos en la magnifica Casa Corral, en el remoto Monón, siendo tratados de forma inmejorable por sus anfitriones, Laura y Elias, ya hablaré de ellos cuando me ponga con las casas rurales porque bien se merecen una entrada.

El caso es que hablando con Elías sobre los planes para esos días y habiéndole comentado nuestro itinerario hacia el bello pueblo de San Emiliano nos recomendó un camino alternativo a prueba de sensibles a carreteras estrechas, alturas y barrancos (también denominados precipicios) que a mi partenaire le vino de perlas, y aprovechando, le preguntamos por algún sitio donde parar a comer. No recuerdo muy bien la otra opción, pero la que encontramos fue la de aquel chigre a pie carretera en el pueblo de Lago, y como no conocíamos muy bien los alrededores no nos lo pensamos mucho ya que en el aparcamiento había unos cuantos coches, furgonetas y camiones, habitual seña de buen y asequible yantar. Dichosa la hora!

Pasaban un poquito de las 15:00. Cuando entramos aún quedaba algún obrero comiendo, el negocio parecía familiar y a riesgo de equivocarme, en aquel momento atendían tres mujeres de distintas generaciones que bien podrían ser madre, hija y abuela. Como no había ninguna indicación, cartel o similar preguntamos para comer el menú del día y la chica joven detrás de la barra no sabía o hizo como que no sabía, así que fue a preguntar a su superior directo, presuntamente su madre, que observándonos desde la distancia puso muy mala cara negando con la cabeza y de brazos cruzados, diciendole a regañadientes el procedimiento a seguir. Vuelve hacia nosotros y nos canta las opciones, nada del otro mundo. Comimos un plato de embutido normalito de primero para ambos, de segundo un filete con patatas por un lado y un par de huevos con jamón por el otro, todo bastante frío, nada digno de mención, con dos yogures Danone de postre y agua para beber, no tomamos ni café. Nos cobraron 15 euros por barba en semejantes circunstancias sin ponerse ni colorados, día laborable, menú de obrero, paraje recóndito y garito de carretera secundaria mediante, y nos marchamos con la segura impresión de que nos habían visto miserablemente la cara de turista pardillo sableado que tanto gustan en según qué negocios.


Fallo nuestro no preguntar primero el precio y pagar después de comer, pero me quedé con las ganas de pedir el libro de reclamaciones o preguntar a algún obrero que habían comido o cuanto habían pagado y liarla parda. No voy a emitir más juicios sobre este establecimiento porque creo que sobrarían, lo relatado retrata perfectamente a quien lo regenta, personajes así son los que están de más en la hostelería asturiana. En su día envié una queja formal al Ayuntamiento de Allande a través de su web sugiriendo que retiraran el enlace en la lista de restaurantes indicados, pero dos años después sigo esperando respuesta, ahi siguen.


Que les vaya bien.


PD I: Créditos de las imágenes para el autor de las mismas.
PD II: Antonio, no me olvido de que te debo una entrada, el tiempo de cocción se ha alargado un poquito.

domingo, 4 de octubre de 2009

Restaurante Las Carolinas - Talasoponiente (Gijón)


Edificio Talasoponiente
Playa de Poniente - Gijón
Teléfono: 984 491 348
Web: restaurantelascarolinas.com



Buscando un lugar un poco especial para una velada tranquila, nos decidimos por este restaurante, que al menos para un servidor pasaba por ser totalmente desconocido en cuanto a referencias, por más que me empeñé rastreando en Google apenas encontré un pequeño apunte en 11870 y un par de comentarios de compañeros de trabajo respecto a pitanzas grupales en las que no tuvieron que pasar por caja y por lo tanto no eran demasiado objetivos.

El restaurante recibe su nombre en honor al antiguo balneario inaugurado en la playa de San Lorenzo donde se reunía lo más granado de la sociedad a finales del Siglo XIX, y esto ya nos da una idea de por donde van los tiros. Dispone de salones variados para bodas, comidas de empresa y eventos de toda índole. Ofertan menús especiales diarios y suelen tener algún tipo de jornada en promoción. Pese a que no es ni de lejos mi tipo de restaurante ideal y que no tenía muy claro como iba a salir la cosa, desempolvé una camisa, rebusqué unos zapatos y para allí fuimos con porte estirado y cabeza alta.



Desde la parte exterior se puede ver la terraza en la tercera planta con una docena de mesas presidiendo la bahía y con buenas vistas sobre las inmediaciones, desde Cimadevilla hasta la Campa Torres pasando por el Puerto Deportivo, la Playa de Poniente y El Musel. La primera impresión no podía ser más negativa. Para llegar al restaurante hay, si no nos equivocamos, un único camino, la entrada común al complejo de Talasoponiente, si bien es cierto que las instalaciones son impresionantes y el edificio no puede estar más de moda, no considero muy apropiado compartir acceso con la gente que entra y sale de gimnasio, sauna, piscina y demás, con el habitual olor a condensación y cloro invadiendo la atmósfera. Para ser justos apenas son 20 los metros que hay desde la puerta hasta el ascensor, pero no nos engañemos, el negocio hostelero no está enfocado a que una vez finalizada la sesión diaria de ejercicio subas a la tercera planta a comerte un bocadillo para reponer fuerzas, la orientación es otra, y este detalle debería haber sido concebido de otra forma.

Como era pronto tomamos un piscolabis en la terraza, un Sábado a las 21.30 horas estaba completamente vacía, cosa que agradecimos y que no hace sino reforzar mi opinión sobre el desconocimiento que hay en la villa respecto a este rincón, y otro tanto de lo mismo se puede decir de los comedores, donde apenas había un puñado de mesas ocupadas en hora punta. El balcón es amplio y cómodo, y tiene la ventaja de estar bien resguardado de nuestro querido amigo de fatigas, el habitual Nordeste gijonés. Eché en falta un poquito de música ambiente, aunque entiendo que no a todo el mundo le tiene por qué parecer adecuada o incluso puede no estar permitida, así que nos contentamos con las serenatas de fondo procedentes del campanario de San José. El servicio de barra fue correcto y los pinchos que nos tocaron, mejorables.



Hora de la cena. Pese a no comentar nada durante la reserva nuestra mesa estaba junto a la ventana, como el resto de acutadas, bien por ellos. El comedor es coqueto a la par que informalmente elegante, mesas grandes y sillones cómodos. La vajilla, cristalería, cubertería y mantelería cumplen con su cometido sin lujos ni estridencias. Hilo musical con clásicos del pop. La luz del comedor podría ser más tenue de manera que no reflejara tanto en las cristaleras y no hubiera que hacer escorzos visuales para contemplar el entorno en la oscuridad, supongo que esto no ocurra durante el día con luz natural.

La carta no es enciclopédica pero la selección de platos es muy buena. Nos sirvieron a modo de aperitivo una Sopita de Melón con Espuma de Cabrales y Anchoa que según mi partenaire estaba bien rica. Dudo que mintiera, y si lo hacía, lo disimulaba bien dando cuenta de la mía posteriormente. Una docena de Croquetas de Jamón Ibérico (10 Euros) hicieron las veces de entrante, con sus buenos tropezones, suaves y bien hechas, sin esa falta de calor en el centro tan habitual como desagradable; adjuntaban una vinagreta de balsámico para los más osados. Dos detalles que me gustaría destacar en este punto, muy bueno el cestito de pan que sirven medio caliente, con dos mini barras, dos bollos y un bollo de leña con frutos secos e impagable la inexistente espera entre los platos. El servicio es rápido, atento y amable.

Como plato elegimos Solomillo de Ternera al Foie (22 Euros) para ella y Ventrisca de Bonito a la Plancha (20 Euros) para mí, aprovechando los últimos coletazos otoñales del túnido. El solomillo tenía un punto óptimo de plancha y estaba perfectamente sazonado, se hacía acompañar de guarnición variada con tomatitos, patata, germinados, la típica reducción dulce y una especie de compota que no supimos distinguir, manzana, calabacín, quién sabe... El punto de la Ventrisca era igualmente perfecto, la guarnición en este caso era menos abundante, limitándose a un nidito de patatas paja de impecable factura y sabor pero difícil abordaje. El tamaño de las raciones era el adecuado, nada de presentaciones minúsculas en el centro de platos grandes como piscinas, de esas que no sabes si comer, llorar o aplaudir.



Postreamos Copa de Chocolate Blanco, Sorbete de Mandarina y Crujiente de Canela por un lado, y Postre Gijonés de Avellanas con Helado de Mantecado por el otro, a precio unitario de 5,50 Euros. Buenas raciones y mejor presentación. La copa venía a ser una suave mousse de la que podría engullir litros hasta morir por sobredosis, muy buena. Acertado el contraste con el sorbete, muy rico también, aunque la mezcla de ambos en la cuchara me resultaba demasiado agridulce. La tarta de avellanas no desmerecía en absoluto en sabor ni suavidad. A mejorar la temperatura a la que sirven sorbete y helado, demasiado fríos y sólidos.

Todo esto y una botella de Fuente Del Val por un total de 70 Euros. Un precio que considero cuando menos razonable. Pequeños detalles a mejorar, como los hay en todos los sitios, pero ninguno de relevancia en lo importante, esto es, buen lugar, buen producto, buena ejecución y buen servicio. Negocios así son necesarios en la ciudad, no todo va a ser costilladas en bandejas de acero inoxidable, locales a rebosar, grasas de dudosa procedencia, servicios que no dan abasto y echar la ropa a la lavadora nada más llegar a casa porque te huele la habitación a carne a la piedra, tabaco negro y humo de fritangas. A ver si los rectores del establecimiento se aplican a la hora de dar a conocer sus bonanzas y poco a poco va ganándose un nombre propio dentro de la enorme oferta hostelera que tenemos en la región. Empezar por mejorar la web del restaurante tampoco iría mal, siendo la actual propia de un alumno de ESO en prácticas de Informática.


P.D: De cómo se están subiendo a la parra en muchos negocios hosteleros respecto al precio del agua mineral ya hablaremos otro día. Y de beber que van a tomar...?